“PREPARANDO LA CASA DEL SEÑOR” (En tiempo de Adviento)

Como esa familia que espera recibir en su casa la visita de un amigo importante y ha de tenerla bien arreglada, bonita y cómoda para acogerle con las mejores galas, así se disponía nuestra parroquia “La Asunción de Ntra. Señora” el pasado 1 de Diciembre, primer domingo de Adviento, preparando la venida del Mesías, el Señor, el próximo día 24, a la vez de Inaugurar el nuevo año litúrgico. Y, es que, la iglesia permaneció cerrada durante un mes para hacer unos cambios interesantes. Necesitaba ya un pequeño reacondicionamiento para ubicar algunas imágenes en lugares preferentes, según la idea de nuestro joven párroco, el Padre Juan, junto a las Hermandades y la valiosa colaboración de las Siervas del Hogar de la Madre.

Esta era la mejor ocasión. Se colocaron tres retablos nuevos en el presbiterio, con el “Cristo de la Salud”, “Ntra. Sra. De los Dolores” y “Ntra. Sra. De la Paz”; también se instalaron dos pantallas de televisión en la nave para seguir la Sta. Misa a través de texto, y de paso, pintar o blanquear de nuevo las paredes y techo del Templo, algo que, en su conjunto, sorprendió a todos los feligreses y demás asistentes. ¡Parecía otro templo la iglesia de toda la comunidad cristiana! La Eucaristía solemne fue presidida por el Vicario General y Moderador de Curia de la Diócesis de Getafe, Don Javier Mairata, concelebrando con él Don Juan Cerrato, acto al que también asistió la Corporación Municipal encabezada por su alcaldesa Doña Ana Millán.

Ya en su homilía, el Padre Javier, tras felicitarnos por los cambios establecidos en la Parroquia, animó a todos a vivir este tiempo con actitudes nuevas: “no dejéis atraparos por los asuntos diarios, por aquella felicidad que no nos dan las ofertas del Black friday, el WhatsApp, las noticias, preparativos de Navidad, el consumo,… ese es el peligro de dejarnos atrapar. Por ello, poner atención a lo más necesario: la sencillez, la familia, los amigos leales, los pobres y desvalidos, ¿en qué puedo yo cambiar? Ahora es tiempo de velar, de estar despierto y atentos al paso del Señor por nuestras vidas. Vivir cada día, poder amar, abrir los ojos a Dios parándote un rato y ofrecérselo a Él. Darle muchas gracias, decirle cuanto le queremos. Así se vive bien el Adviento. La realidad de vivir la Navidad con fe, es que Dios viene a nuestras almas”.

Tras la bendición y despedida, las Hermanas, tenían preparado un pequeño refrigerio para celebrar la sencilla ceremonia a la salida de la Parroquia.